Almas que escriben memorias y esperanza. Víctimas autoras de su propia historia

“El libro que usted tiene en sus manos fue escrito con el alma desgarrada de hombres y mujeres que hemos vivido en este país los embates de la guerra desde orillas diferentes”, así inicia la introducción del libro Almas que escriben memorias y esperanza, donde doce víctimas de diferentes crímenes narraron algunas de sus historias de lucha y dignidad en medio del dolor. Lucía Osorno y Luz Hache, integrantes del Movice capítulo Bogotá, participaron como autoras en este proyecto de la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación de la Alcaldía Mayor de Bogotá.

 

Fueron cuatro los textos que construyó cada una de las víctimas desde su propia experiencia de vida. Las primeras que aparecen son las Cartas a quienes ya no están, una propuesta de Lucía y Luz Marina donde les escribieron a su hermano y a su compañero, respectivamente, para contarles la falta que les hacen, su legado y cómo siguen viviendo en su nombre. Cada una incluyó una posdata, donde la madre del detenido-desaparecido Pedro Nel y el hijo, Camilo Andrés, del detenido-desaparecido Eduardo Loffsner, escribieron también su propia carta.

 

En el siguiente capítulo del libro, fueron realizadas Semblanzas de nuestros seres queridos, con el deseo de las víctimas de honrar la memoria de quienes dieron la vida por la guerra. “Soy un hombre de gustos sencillos y particulares, por ejemplo me gusta el calao con mayonesa, las lentejas con papas, el tinto y el cigarrillo Pielroja, el postre de natas”, relata Luz Marina sobre Loffner, unos detalles cotidianos de un hombre revolucionario sindicalista. “Era un hombre muy querido por los campesinos, por su entrega, por su solidaridad. Cualquier necesidad, él la resolvía”, escribió Lucía sobre su hermano, para abrir paso a anécdotas sobre su dedicación a su trabajo comunitario en Antioquia.

 

Los Relatos de violencia y esperanza son el tercer gran apartado del libro. Los y las autoras compartieron aquí su “trasegar desde que la guerra nos partió en mil pedazos”, como relatan en la introducción. La búsqueda de Pedro en la cárcel de Bellavista de Medellín fue escrito por Lucía Osorno y A pesar del dolor, debo continuar es el título del relato de Luz Hache.

 

El apartado final de esta publicación son las Cartas de gratitud, escritas a quienes dieron su apoyo, de diversas maneras, cuando los y las autoras más lo necesitaron. “Dijiste con decisión, “vamos a buscarlo, Lucy, lo vamos a encontrar”… Durante todo el trayecto me abrazaste. Me parece escuchar aún tu voz: “Ánimo, Lucy”, se lee en la carta de Lucía a Chucho, su gran amigo. “Ese pequeño acto, la mariposa, el canto, la solidaridad de los presentes me hizo sentir que no estaba sola, que nunca lo había estado”, relata Luz Marina sobre un acto de memoria que le merece el cariño y la admiración a Tania.

 

Este libro, le abre a los lectores los corazones de un grupo de personas heridas por el conflicto armado en nuestro país, algunos por efecto de las fuerzas del Estado, como es el caso de familiares de detenidos-desaparecidos y de una persona que vivió por muchos años exiliada; otros por cuenta de grupos armados irregulares como es el caso de víctimas del Club El Nogal, de la masacre de una comisión judicial o de atentados selectivos perpetrados por diversas fuerzas, y también escritos de un hombre que fue miembro del Ejército y cuando adolescente se vio en medio de combates entre guerrilla y paramilitares. Se lee en la introducción realizada por las víctimas, un pequeño recuento sobre la diversidad de personas que se encontraron en ese espacio para convertirse en autoras de su propia historia.

 

Al cierre, hay algunas dudas que le dejan las víctimas al lector, sus anhelos al plasmar sus relatos: Tras la lectura de estos escritos, ¿será posible que quienes perpetúan las condiciones que generan dolores como los nuestros, cambien de posición? Las nuevas generaciones, al conocer lo que vivimos, ¿tomarán impulso para aportar a la construcción de una sociedad más justa y equitativa? ¿Lograremos que los demás colombianos sientan que esta es una guerra que nos atañe a todos, y que todos debemos aportar para su solución?
 

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Bogotá