Escuela de la memoria para la no repetición: Una apuesta de paz con garantías

Por: Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (Cajar)

 

Durante 2017, continuamos caminando junto a comunidades indígenas, campesinas, organizaciones sociales y sindicales, víctimas de crímenes de Estado entre otros, en busca de fortalecer los procesos de memoria colectiva, conocer y entender los mecanismos del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, SIVJRNR, derivado del Acuerdo de paz entre el gobierno y las Farc-Ep para identificar las expectativas y construir las propuestas desde las víctimas y que que los mecanismos del Sistema, respondan al principio de centralidad de las víctimas enunciado en el Acuerdo de Paz. También para analizar permanentemente los contextos regionales y poder así reconocer y aportar herramientas para asumir los retos que trae consigo la construcción de la paz territorial.

 

Así, entre marzo y diciembre, con un equipo compuesto por integrantes del Cajar, el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, Movice y Brigadas Internacionales de Paz, (PBI, por sus siglas en inglés) desarrollamos la Escuela de la Memoria para la No Repetición en nueve regiones con 479 participantes (57 % mujeres, 42.% hombres y un 2% integrantes de la comunidad LGTBI) provenientes de 15 departamentos del país.

 

En tres encuentros bimensuales de tres días de duración con cada uno de los grupos, trabajamos alrededor de cuatro ejes temáticos previamente definidos y priorizados con los participantes: 1) Verdad y memoria desde las víctimas de crímenes de estado, 2) Acuerdos y diálogos en la construcción de Paz, 3) Participación efectiva y organizada de las víctimas, y 4) protección y autoprotección; todo esto mediante el uso de estrategias pedagógicas que privilegian el aprendizaje colaborativo, el pensamiento crítico y la construcción colectiva de propuestas.

 

Estos fueron algunos de los hallazgos más signifivcativos más significativos de la Escuela durante este recorrido por las realidades territoriales vistas desde las víctimas, y en particular desde las víctimas de crímenes de Estado:

 

La construcción de la verdad histórica se anticipa a ser un escenario en disputa, donde las victimas en tanto sujetos políticos e históricos, tendrán el reto de asumir allí un papel protagónico, para lo cual desde la Escuela se ha avanzado en la organización de testimonios y memorias en relatos colectivos que buscan convertirse en documentos regionales para la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, CEV, identificando patrones de violencias, actores, intereses e impactos en los territorios

 


 

También avanzamos en promover la creación o actualización de las galerías de la memoria en algunos departamentos, que han sido una herramienta histórica en su trabajo de denunciar y hacer visible la violencia que han vivido. Al tiempo documentamos casos con la perspectiva de actualizar y completar el ejercicio de memoria histórica iniciado en los años 90 como Proyecto Colombia Nunca Más. De igual forma, tuvimos espacios para abordar la memoria desde lo simbólico y afectivo mediante el desarrollo de acciones Psicosociales y arte terapia

 

Las comunidades han visto con esperanza los acuerdos de paz con las Farc y el avance de los diálogos con el ELN, bajo el entendido que de llegar a buen puerto tanto la negociación como la implementación, significa para las victimas la posibilidades de retornar al territorio en condiciones dignas, encontrar a las personas desaparecidas y esclarecer la verdad sobre lo ocurrido, además de tener mayor participación social y política así como garantías para ejercerla. Estás son entre muchas otras las expectativas frente a la construcción de la paz.

 

Sin embargo, al analizar en cada sesión de la Escuela, los avances en materia de reglamentación e implementación, estas expectativas bajan al comprobar cómo los estándares en materia de derechos y garantías para las víctimas son cada vez menores en los decretos y leyes aprobados, mientras que la implementación territorial se dilata en medio de la inoperancia institucional, la deescooordinación institucional y la violencia creciente hacia quienes trabajan por la paz en los territorios.

 

 

Participación efectiva y organizada de las víctimas

La centralidad en las victimas enunciada como principio del Acuerdo de Paz está siendo hoy altamente cuestionada por las víctimas y las comunidades, dada la constante marginalidad a la que han sido sometidas al momento de abordar los debates y tomar las decisiones más cruciales en relación con sus derechos, como por ejemplo las reglas de juego para su participación en el SIVJRNR o el hundimiento de las curules de paz en el Congreso. Así, los espacios donde se ha visibilizado la voz de las victimas ha sido casi que arrancados a la fuerza, o asumidos por estas desde las acciones directas en la calle o en escenarios de incidencia regional y nacional.

 

Es así como, partiendo de reconocer ésta falta de garantías reales de participación, y anticipándonos a lo que puede ser la puesta en marcha del Sistema Integral, con los diferentes grupos se han ido se han tejido estrategias para la participación real y efectiva desde expectativas de las victimas, a la par de una serie de exigencias y propuestas en aras de incidir en las metodologías, procedimiento y funcionamiento de sus componentes: la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, UBPD, la CEV y la Jurisdiccción Especial, para la Paz, JEP.

 

 

Protección y autoprotección

Persiste la preocupación sobre las violencias recurrentes contra líderes, lideresas, defensoras y defensores, reclamantes de tierras y, en general, todos los sujetos y colectividades que trabajan diariamente y desde múltiples expresiones por la materialización de la paz y los derechos humanos en los territorios. Este ataque sistemático y generalizado ha generado una atmósfera de zozobra, miedo y hasta desconfianza al momento de pensar la participación de las victimas en la institucionalidad resultante del acuerdo de paz.

 

Desde la Escuela de la memoria para lo no repetición hemos querido contribuir a enfrentar en el día a día esta amenaza, fortaleciendo a las y los participantes de herramientas de protección, autoprotección, cuidado mutuo, entre otras, y en perspectiva de enfrentar una agudización de este riesgo cuando se empiece a contar la verdad, a develar aparatos organizados de poder, prácticas, políticas, intereses e intencionalidades de quienes estuvieron y están ejerciendo violencia y el control en los territorios.