La construcción de memoria en Colombia. Lecciones de América Latina

El 15 de mayo se llevó a cabo en la Universidad de Los Andes el Encuentro Internacional de Experiencias sobre Memoria para la Paz, organizado por Hijos e Hijos por la Memoria y Contra la Impunidad. El encuentro se planteó como un espacio de intercambio para compartir procesos de construcción de memoria en países como Guatemala, El Salvador, Perú, Chile y Argentina, con el objetivo de conocer otras experiencias como insumo para los retos de futuro que Colombia debe afrontar en la materia.

 
Antes de iniciar los paneles, se llevó a cabo un acto de memoria presidido por Lorena Cabnal, fundadora de la Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario desde Iximulew-Guatemala. La construcción de una nueva realidad “pasa también por los procesos de armonización con la naturaleza”, expresó Cabnal. “No podemos hablar de paz si no hablamos de los crímenes de lesa humanidad, de violencia sexual, sino hablamos del feminicidio”.

 

La jornada se articuló alrededor de tres paneles principales: “Procesos alternativos de Memoria y Verdad en contextos de transición política” (9am – 12pm), “¿Reconciliación? Aprendizajes y retos de Perú y Sudáfrica para Colombia” (2:00 – 3:30 pm) y “Paz, Violencias y Desarrollo” (3:30 – 5:30 pm).

 

En el primero participó Carlos Martín Beristain, quien ha trabajado en la atención a víctimas de violaciones de derechos humanos desde hace 28 años en lugares como El Salvador, Guatemala, Colombia y México. Al hablar de su experiencia en Guatemala con el Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica (REHMI), Beristain resaltó la importancia de contextos que faciliten la participación de las víctimas en los procesos de adelante la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV).

 

“Fuimos a una asamblea en el Quiché [Departamento al noroccidente de Guatemala, frontera con México] que es un lugar donde más violaciones de derechos humanos, más masacres ocurrieron en el país. Mucha gente nos había dicho ustedes están locos, ese proyecto no se puede hacer, no hay condiciones para hacerlo, la gente tiene mucho miedo (...) Y en la asamblea un anciano se levantó y dijo: ha pasado mucho tiempo sin hablar y es tiempo de hablar”, relató Beristain, “Creo que los procesos de memoria sirven si se conectan con ese tiempo de hablar, con el proceso de la gente”, agregó.

 

Junto a Beristain intervino el Padre Javier Giraldo, uno de los fundadores de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, quien destacó la importancia de la participación de la sociedad civil en los procesos de construcción de memoria. En concreto, se refirió al caso de Argentina y de las Madres de Plaza de Mayo, organización que recientemente cumplió 40 años de activismo.

 

“En medio de una situación donde no se podía hablar, no se podía protestar, no se podía denunciar (...) fueron las Madres de Plaza de Mayo las que empezaron, ni siquiera a hablar, sino a salir con las fotos de sus desaparecidos”, expresó el padre Giraldo al hacer hincapié en que esos actos motivaron la discusión de la situación de Argentina en el mismo país y en el exterior.

 

Tras esa intervención, Diana Gómez, de Hijos e Hijas y docente de la Universidad de Los Andes, reflexionó sobre el trabajo que desde esa organización vienen realizando: “Estamos pensando hacer una mini comisión de la verdad en relación a la historia de la Vereda La Esperanza [Carmen de Viboral, Antioquia], lo que hemos vivido como Hijos e Hijas a nivel nacional y lo que ha vivido el Capítulo Bogotá del Movice”, explicó. “Nos impactó el dolor que hay en las experiencias de hace 20 años o mucho más tiempo (…) nos hemos acostumbrado a eso y creo que es muy importante que la Comisión de la Verdad sea muy cuidadosa sobre cómo tratar el dolor”.

 

La segunda parte del panel estuvo a cargo de Marina Gallego, de la Ruta Pacífica de las Mujeres, y Jefferson Jaramillo, Doctor en Investigación en Ciencias Sociales y docente de la Universidad Javeriana. Jaramillo habló sobre las cerca de 14 comisiones de la verdad que se han instaurado en Colombia entre 1958 y 2014 y cómo estas se han configurado como productoras de sentido, que a través de sus informes han permitido conocer la situación de la violencia en el país.

 

Por su parte, Marina Gallego, resaltó que, aunque la CEV no sea perfecta, ofrece posibilidades infinitas y hace necesario que la sociedad civil y las víctimas se apropien de ese proceso sin esperar que la verdad aparezca por sí sola, teniendo en cuenta las limitaciones del ejercicio. “Yo creo que una comisión siempre tiene limitaciones. No se puede ir a recoger testimonios de 8 millones de víctimas en Colombia. Hay que delimitar esto, especialmente, en un contexto de violaciones masivas de derechos humanos”, afirmó Gallego. “Lo que hay que tener claro es qué se busca y hacia dónde se va con el ejercicio como este”, agregó.

 

En el tema de reconciliación del segundo panel hablaron Pascha Bueno-Hansen, profesora del Departamento de Estudios de Mujer y Género en la Universidad de Delaware (EUA), -quien considera que una CEV es una oportunidad de sembrar semillas para el futuro y una esperanza a largo plazo-; y Alejandro Castillejo, profesor del Departamento de Antropología de la Universidad de los Andes y también consultor de la Comisión de la Verdad de Perú, quien hizo hincapié en que el contexto colombiano es la combinación de diversas transiciones por el avance del proceso de paz con las FARC, el inicio de las negociaciones con el ELN y las secuelas de la desmovilización de las AUC.

 

En la parte final del encuentro intervinieron Lorena Cabnal y Diana Ojeda, investigadora del Instituto PENSAR y profesora del Departamento de Estudios Culturales de la Universidad Javeriana, quienes abordaron el tema de cómo mediar paz y desarrollo en el sistema económico capitalista. Cabnal hizo énfasis en el caso guatemalteco: 21 años después del proceso de paz en ese país, una gran parte de la población se encuentra en situación de pobreza extrema. “¿Cómo me explico yo entonces que el 80% de la población guatemalteca hoy seguimos viviendo en situaciones complejas de [pobreza y] lo que se ha llamado pobreza extrema?”, se cuestionó.

 

La última intervención de la jornada estuvo a cargo de Diana Ojeda, quien habló sobre la situación de explotación de recursos naturales en los Montes de María y el impacto de esa explotación en las comunidades. Coincidieron, así, en que la firma de un acuerdo de paz no es el final del proceso sino que es necesario solucionar otras problemáticas de orden social y económico.