Por una paz transformadora. Carta de Diana Gómez a su padre Jaime, desaparecido el 21 de marzo de 2006

Foto: William Oquendo

Esta es la carta que Diana Gómez, vocera del Movice e integrante de Hijos e Hijas por la Memoria y Contra la Impunidad, le escribió a su padre Jaime Gómez, exasesor de Piedad Córdoba y reconocido líder sindical, con motivo de los 11 años de su desaparición, el 21 de marzo de 2006. 11 años en la búsqueda de respuestas, que el Estado sigue ocultando.

 

Pasa el tiempo, él sigue su curso, y atrás se queda nuestro derecho a saber y la sanción social a todo aquello que no debería ocurrir en humanidad. Ya han pasado 11 años desde que te llevaron, 11 años de persistencia recurrente luchando por tus derechos, los nuestros y los de la sociedad en su conjunto. 11 años en los que las instituciones del Estado no dan respuesta a nuestro anhelo, a nuestra necesidad y a su obligación. 11 años de llevarte en la memoria, de hacerte parte de la dignidad, de recordarte y caminar contigo caminos que conduzcan a la construcción de una sociedad más decente. 11 años en los que decir verdad y justicia no se desligan de imaginar un país más justo, un país donde el daño al otro, su eliminación física y simbólica no sean la manera de lidiar con quienes piensan distinto. 11 años en los que este país lo pensamos desde el necesario fin del conflicto armado interno, y de aquello que permanente se quiere desconocer: la violencia de Estado. Han sido años de trabajo incansable por la paz, años en lo que, incluyendo los derechos que tenemos como personas a las que la violencia las marcó, se ha puesto en el centro de este caminar como objetivo principal una Colombia sin violencia, y un país que camine hacia su transformación positiva.

 

Batallamos por el Si, y cuando el No ganó, pusimos todo el esfuerzo en que se firmará el Acuerdo de Paz. El No nos sorprendió con retrocesos para una gran porción de quienes han sido victimizados en este país, y la implementación inicial del Acuerdo ratifica que un gran porcentaje del Estado, el gobierno, la clase política, los medios de comunicación y la sociedad, siguen siendo sordos a nuestro dolor, a nuestras propuestas, derechos y contribuciones a la paz. Buscamos verdad y sanción social no por capricho, no repitiendo acríticamente el estribillo de la justicia transicional, sino porque somos conscientes de que son fundamentales para la sanación, el duelo y el Nunca Más. No imaginamos conocer la verdad solo para tenerla o recordar solo para hacer memoria. Verdad y memoria son para nosotrxs cimientos para transformar este país, semillas que, como nosotros y nosotras, son indispensable para construir esa otra Colombia que se aleja de la que hasta ahora nos ha dado vida desde la muerte.

 

11 años sirven para ratificar que Creonte no es la solución, y que al tiempo que alzamos la voz y exigimos los derechos que el Estado está obligado a materializar, avanzamos en procesos propios de memoria y justicia, nunca desde la venganza o la negación del otro, sino desde la dignidad y la propia convicción que solo habrá cambio con sujetos abiertos a transformar la opresión en libertad en el día a día. 11 años de llevarte en el corazón, son también 11 años de pensar permanente por dónde caminar. El horizonte sigue estando lejano, el trayecto es largo, no es fácil, pero sigue plagado de aliento, de dignidad y de necesidad de producir vida. No queremos más muerte, por eso hoy que te recuerdo, exijo Paz sin más líderes asesinados. Siempre en mi corazón, en mi memoria, en mi diario caminar. Te extraño papi.

 

En conmemoración de los 11 años de desaparición de Jaime Gómez (21 de marzo 2006).

 

 

Antígona Gómez