Un homenaje a quien dio la vida por el territorio

Paradójico puede ser que haya sido en el alto conocido como “La Virgen”, en el municipio de Trinidad (Casanare), donde Daniel Abril, férreo defensor del medio ambiente y los derechos humanos, pudo ver por última vez las tierras que algún día defendió. El pasado domingo se realizó un acto público en el parque principal de Trinidad, acompañado por la galería de la memoria, y se visitó la tumba para recordar siempre la vida y la partida de un gran líder de la Orinoquía.

 

Daniel fue un llanero, valiente, noble y solidario que siempre fue reconocido por su labor social y por la defensa de la tierra que las compañías petroleras han tratado históricamente de expropiar. Durante su vida, hizo parte de varias organizaciones defensoras de DD.HH. en la región. El 13 de noviembre del año 2015, a las 6:30 de la tarde mientras se encontraba en una panadería, dos hombres armados arremetieron contra él disparándole en varias oportunidades y cegando así la vida de uno de los líderes sociales más importantes del llano.

 

Era una persona muy feliz, a donde llegaba siempre lo hacía con una sonrisa, transmitiendo un mensaje de paz. Para él la paz era su objetivo, su sueño y siempre lo inculcó no solo en la familia sino a toda la población. Su lema era ‘La paz vendrá del campo’ y su política siempre fue la de proteger al campesino”, recordó Damaris Abril, hermana de Daniel.

 

Justicia a paso lento

 

Luego de un año y siete meses sin avances en la justicia, en junio pasado, las investigaciones parecieron dar los primeros pasos. El CTI capturó a dos presuntos autores materiales del asesinato del líder social entre los cuales destacaba un soldado activo de la Brigada XVI del ejército con sede en Yopal (Casanare). El caso se activó gracias a la denuncia del testigo Leonardo Salamanca.

 

Al soldado profesional Eliecer Anzueta Cero y al civil Jhonnever Tumay Tuay se les imputó el cargo de homicidio agravado. Fueron los presuntos autores materiales del asesinato de Daniel Abril. En la audiencia se ordenó la detención de los dos sujetos imputándoles además porte ilegal de armas, a solicitud de la Fiscalía y la representación legal del fallecido líder social.

 

Meses después, Salamanca decidió modificar su versión autoincriminándose y exonerando a Tumay, a quien la Fiscalía tampoco encontraba culpable por falta de pruebas. La audiencia de acusación contra el soldado Anzueta se realizará el próximo 24 de noviembre. Además, se espera la pronta audiencia de imputación de cargos al testigo clave, y ahora también presunto autor material, del asesinato de Daniel.

 

Aunque en la tesis principal se maneja una presunta venganza, el representante de la víctima asegura que los móviles del asesinato se relacionan a la labor de defensa de los derechos por el territorio y el ambiente que ejercía Daniel, por lo que poderes regionales pueden estar detrás de la autoría intelectual. Cabe recordar que dos meses antes de los hechos que cegaron la vida de Daniel, él realizó una denuncia sobre un altercado que involucraba el intento frustrado de su desaparición forzada y las amenazas a su vida que relacionaban a la Brigada XVI del Ejército.

 

“Este un trabajo que muchos no se atreven a hacer porque es un trabajo que trae riesgos. A las multinacionales y las personas con plata no les sirve la gente que defiende los derechos y la naturaleza. Es un trabajo de valientes; son muy pocos los que pelean por otros”, reflexionó Daniel hijo, quien tenía 15 años cuando perdió a su padre, al pensar sobre la trascendental labor de la defensa de los derechos.

 

El legado de un trabajo incondicional

 

Antes de su asesinato, adelantaba con instituciones de Derechos Humanos denuncias contra Corporinoquía por su complacencia con las multinacionales petroleras que arrasan con el agua del Casanare. Denunció a las autoridades por violaciones a los Derechos Humanos y era un referente de las víctimas en el municipio y en el departamento.

 

“Daniel lideraba los paros para pedir inversión social y contra las afectaciones que las petroleras dejaban a la comunidad. Defendía los derechos de los campesinos, esos fueron los inicios de un grupo de defensores que aun continuamos luchando por los derechos en la región”, afirmó la representante de víctimas de Trinidad, Casanare al recordar al líder social.

 

Debido a sus denuncias incansables, Daniel fue perseguido, amenazado y desplazado antes de su asesinato. Gracias al acompañamiento del Comité Cívico por los Derechos Humanos pudo regresar y continuar con su trabajo. Asimismo, tuvo una importante participación en la Mesa Nacional de Garantías para Defensores de Derechos Humanos, la cual funciona con representantes del gobierno nacional y de organizaciones de derechos humanos en Colombia.

 

“Muchas veces hablé con él y le dije: ‘Daniel a usted nadie le va a pagar lo que está haciendo nadie se lo va a agradecer’. Muchas veces ni siquiera tenía para comer pero para ayudar a los demás siempre hallaba la forma. Era una persona que vivía completamente para los demás”, resaltó Damaris del espíritu de Daniel.

 

 

 

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