Conclusiones Encuentros

Declaración de la Caravana por la Vida y la Memoría

El Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado Capitulo Valle, saluda a todos los asistentes y les extiende su más sincero agradecimiento por su sentimiento de solidaridad y acompañamiento a las víctimas aquí presentes.

Hace más de 12 años a lo largo y ancho de nuestra tierra -Triana, las Palmas, San Cipriano, Bendiciones, Zaragoza, Katanga, Kilómetro 40, Playa Larga, la Machaca, entre otras- se han cometido crímenes de Estado y desapariciones forzadas perpetuados por paramilitares del Bloque Calima. Estos crímenes de lesa humanidad se llevaron alrededor de 60 personas entre hombres y mujeres.

En medio de un paisaje de selva húmeda y vegetación espesa, manos sin escrúpulos quisieron abrir camino a proyectos de multinacionales, con la intención de traer a la región una vía de asfalto que permitiera consentir  intereses particulares, pero a costa de la vida, el desplazamiento y el desarraigo que les impusieron a estas comunidades.

Esta tierra triétnica, tierra que ha albergado y visto crecer a muchas generaciones fue profanada y vestida de luto. Aquí se conoció la miseria humana en hombres con ansias de poder, que usaron los medios más bajos para llevar a cabo su cometido.

El día que nuestros familiares cruzaron la puerta, sentimos miedo, nuestro amor hacia ellos nos decía que no volverían más, a muchos nos tocó presenciar su vuelo. No imaginamos que la muerte tuviera ese rostro, pero en medio de las heridas que quedaron  han ido creciendo nietos, hijos, hermanos con las voces y los rostros que se reconocían en ellos. Las mujeres y los hombres  de estas comunidades no han dejado de cantar sus nombres y mantenerlos presentes ayer, aquí y ahora. Nuestra fortaleza nos ha ayudado a revertir estos procesos que pretenden desplazarnos y menguarnos.

De esta tierra es la que somos, aquí están nuestros muertos y aquí viven y vivirán en la memoria de ésta y las generaciones venideras. Las mujeres y hombres de estas comunidades entonan en sus cantos y en su poesía la vida, la esperanza y construyen poco a poco una historia que posibilita contar que aquellos que ya se fueron serán eternos en sus palabras.

Hoy, en los pinos se empieza a construir la casa de la memoria, con la intención de inmortalizar la no repetición, construir la verdad y afirmar la dignidad de quienes han sido victimizados. Allí los arrullos y los turbantes cobran significado. Además, de contar en las paredes y en los relatos quiénes somos y para que resistimos.  

Será por todo esto que nuestra memoria no está dispuesta a dejar pasar  un sólo día como si no hubiera pasada nada.

Este 29 de agosto es un día para recordar a todos y cada uno de nuestros familiares y recordar reivindicándolos hasta en las pequeñas cosas que los hicieron ser,   las alegrías, los enojos, los chistes, el llanto, el trabajo, los proyectos, todo eso y más:

No se han ido, viven aquí y ahora: Azael, Ricardo, César Augusto, Arnoraldo, Jhon, Jaime, Feliz, José Orlando, Oscar, José Nevardo, Wilson, Rafael, Reinaldo, Pedro, Javier, Carlos A, William, Erminso, Jesús, James, Orlando, Héctor Fabio, Pedro C., Jairo, Alicia, Jesús E., Roberto Riascos, Jesús Elías, Gildardo, Eligio, Willignton, Jean D., Javier, Joan Andrés, Lucy, Bernardo, Eleuterio, Luís Aldino, Decio, Agustín, Tulio Enrique, Alfonso, Benjamín, Luís Carlos, Giovanni, Rubén D., José H, James, Martín,  Rodrigo de Jesus, Arlex, Carlos M. Osorio, Diego Luís, Ramiro, Héctor J, Ermes P, Jesus Maria, Hermes, Jhon Jairo.

Movimiento Nacional de Víctimas de Estado, Capítulo Valle
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