Carta apoyo Colombianos y Colombianas por la Paz

 

Bogotá, D.C. 6 de marzo de 2012

Amigas y Amigos

Movimientos de Víctimas de Crímenes de Estado en Colombia y el mundo

Reciban un sororo y fraterno saludo.

 

Sin la voz de las víctimas y sin sus derechos progresiva y eficazmente satisfechos en un Estado democrático incluyente y respetuoso de las diferencias, con garantías para la restitución – no simplemente la formalización de la propiedad o su reconocimiento legal- si no como lo contemplan los principios del derecho internacional con la restauración de la condición de vida, de los bienes antes del despojo, no habrá paz.

 

Las víctimas todas, las de crímenes de Estado, entre ellas los desarraigados, los despojados, los desaparecidos, los ejecutados extrajudicialmente, los torturados, los exterminados, los y las injustamente detenidos con montajes judiciales, las víctimas del hambre, las de la injusticia social, de la desigualdad, las de la crisis ambiental, las del ejercicio patriarcal; al lado y junto con las expresiones del Congreso de los Pueblos, la Marcha Patriótica, la Red de Alternativas a la Impunidad y la Globalización del Mercado, la Red de iniciativas de Comunidades de Paz desde la base, la Red contra la Gran Minería, el movimiento de mujeres, el movimiento ambientalistas, los sectores independientes y democráticos de los partidos existentes, artistas, pensadores, periodistas, somos los sujetos sociales , donde es posible reconstruir la democracia, la patria para todos, la nación de naciones, camino de la paz con justicia.

 

Su convocatoria, su movilización es una expresión importante que llama a la convergencia de derechos, en este caso, frente al problema del desarraigo y del despojo, de la definición del uso del suelo, y del subsuelo, la mercantilización de ecosistemas, su destrucción y la impunidad que cobija a beneficiarios de la violencia que se encuentra en sectores del poder político, económico de este país y de sectores empresariales transnacionales. Nuestras visitas a las cárceles de los Estados Unidos, el acceso a algunas cárceles colombianas nos ha permitido, a ustedes y a mí como exparlamentaria e integrante de Colombianas y Colombianos por la Paz, conocer que detrás del desarraigo venían la ocupación, la legalización de la ocupación y el desarrollo agroindustrial, extractivo u obras de infraestructura. Muchos de quiénes ejecutaron órdenes de una estructura criminal no develada hasta hoy, si no parcialmente, fueron también perseguidos al pretender aportar a la verdad real distante de la verdad procesal. Ese derecho aún negado a ustedes y a toda la sociedad es parte de nuestros derechos, así como, la identificación y la sanción judicial o social de los beneficiarios.

 

Por esos motivos, la convergencia en derechos, más allá de las necesarias diferencias, de los matices ideológicos, caminamos, cantamos, gritamos, llamamos, visibilizamos el derecho a las vidas en los territorios, a la soberanía territorial en la interdependencia.

 

Como desde hace cinco años, marzo desde 2008, hoy caminamos en la dignificación de los  desarraigados y de la restitución cierta, otro motivo para construir la unidad de los más diversos sectores y políticos en la diversidad, arraigo al territorio, redistribución de la tierra, posibilidad cierta de la paz con justicia en una democracia.

 

Con ustedes,

 

Piedad Córdoba Ruíz

 

Colombianas y Colombianos por la Paz