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LA MEMORIA DE COLOMBIA ESTÁ EN RIESGO CON EL ACTUAL DIRECTOR DEL CNMH

COMUNICADO PÚBLICO

Las millones de víctimas de la criminalidad estatal, expresamos nuestra gran preocupación por las vulneraciones al derecho a la verdad de las víctimas y la sociedad colombiana efectuadas por el actual Director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Rubén Darío Acevedo Carmona. 

El Estado ha sido y sigue siendo uno de los principales responsables del conflicto armado interno y la violencia sociopolítica en Colombia. Entre 1980 y 2012 los grupos paramilitares, con el auspicio, complicidad, anuencia y silencio cómplice de las fuerzas militares, cometieron 1.166 masacres. De estas, 158 masacres fueron cometidas directamente por la Fuerza Pública.

En cuanto a los roles de participación social y política de las víctimas se sabe que se efectuaron 1.227 asesinatos selectivos a líderes comunitarios, 1.495 militantes políticos, 685 sindicalistas y 74 defensores de Derechos Humanos. Entre los militantes políticos asesinados, cinco de cada diez participaban en partidos o movimientos políticos de izquierda.  

Conocemos muchas de estas cifras gracias a las investigaciones de organizaciones de derechos humanos y a informes del Centro Nacional de Memoria Histórica, pero estamos convencidas que estos datos no pueden quedarse en las bibliotecas y espacios académicos de unos pocos, es inexcusable difundirlos y acompañarlos de explicaciones que nos permitan entender lo que pasó, por qué lo hicieron, por qué a nosotras, con qué interés, quién dio la orden y para qué. 

La Ley de Víctimas 1448 de 2011 por medio de la cual se crea el Centro Nacional de Memoria Histórica, el Acuerdo de Paz y el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición representan una oportunidad para resolver y divulgar esas preguntas que día a día, como víctimas, nos hacemos. Porque no necesitamos sólo cifras, sino entender, reconstruir y recordar la historia oscura y oculta de la violencia sociopolítica y el conflicto armado interno que nos ha sido negada por más de seis décadas y que, a partir de estas explicaciones la sociedad conozca las responsabilidades asumidas y se adopten garantías de no repetición. 

Hemos visto en la dirección del señor Darío Acevedo una clara intención de privilegiar o sobreponer unas memorias sobre otras llegando a negar la memoria de las víctimas, muestra de ello  es la ley 1979 del 25 de julio del 2019, la cual estipula en su artículo 9 que: “El Centro Nacional de Memoria Histórica, creado por el artículo 146 de la Ley 1448 de 2011, dispondrá de un espacio físico en el Museo de la Memoria destinado a exponer al público las historias de vida de los Veteranos de la Fuerza Pública, exaltando particularmente sus acciones valerosas, su sacrificio y contribución al bienestar general”.

Consideramos que esta norma es una afrenta contra el derecho de las víctimas y sus familiares de conocer lo que sucedió y saber quiénes fueron los agentes del Estado responsables de los respectivos hechos, dado que atribuir un espacio en el Museo de Memoria para resaltar las historias de vida de agentes de la fuerza pública es una apología a la guerra, glorifica la imagen de uno de los actores armados que perpetúan el conflicto, legitima las políticas del terrorismo de estado y avala los hechos atroces cometidos por la fuerza pública. 

La promoción de este tipo de actuaciones impone una memoria que tergiversa lo sucedido. Las víctimas de crímenes de estado tenemos el derecho a conocer la verdad y no como una mera formalidad, por ello son inaceptables las actuaciones que promueven formas que quieren ocultarla, porque permiten que se sigan justificando ante los familiares de las víctimas y a la humanidad en general que, los atroces crímenes perpetrados por la Fuerza Pública se realizaron en el marco de una guerra en el que las comunidades resultaron consideradas objetivo militar.

No podemos dejar de mencionar, otra de las actuaciones del actual director del Centro de Memoria Histórica, quien deliberadamente ha tratado de censurar el proyecto del Museo de la Memoria de las víctimas. Literalmente, en un audio revelado por Noticias UNO, el señor Acevedo asegura que, “va a haber cambios en el guión” y que la construcción conceptual del mismo ya no tendrá en cuenta las propuestas de las víctimas, sino que estará a cargo de un grupo de “expertos” contratados por él, quiénes decidirán qué publicar o no y cómo hacerlo. 

En este mismo audio, el Sr. Darío Acevedo se burla de las formas de representar y relatar a través de metáforas relacionadas con el agua, la tierra y el fuego, las memorias de dolor y resistencia de las víctimas que participaron en la construcción del guion del Museo de la Memoria. Tiene la osadía de decir que “poner a hablar a un río” es asunto de obras literarias, desconociendo la lucha de las comunidades por demostrar que los ríos hablan y son testigos de los imborrables crímenes que hemos vivido. 

Bajo su administración, no solo se censuran las narrativas de las víctimas que cobijará el Museo de la Memoria, también las investigaciones que dan cuenta de las estrategias de los mal llamados “terceros”, gremios económicos o elites políticas que actuaron como financiadores de ejércitos privados.

El país ceñido en el terror ejercido por esta combinación estratégica, ha visto correr sangre por ríos, selvas y ciudades a manos de los paramilitares, actuando muchas veces con la participación, y otras con el conocimiento y anuencia de las autoridades militares. 

Las más de nueve millones de víctimas y la sociedad en su conjunto, queremos conocer la realidad de lo sucedido y aportar en la elaboración de un relato colectivo porque somos sujetos políticos y es necesario que se nos reconozca de una vez por todas como tal. Queremos contar con una memoria pública y, además, incentivar la apropiación de esta por todas y todos los colombianos mediante la construcción de un espacio por y para las víctimas. 

¿Qué tipo de garantías tenemos las víctimas para ser oídas y poder contar la verdad a la sociedad? Al parecer ninguna y sabemos que aun de esa verdad, falta mucho por ser narrado y revelado. ¿Qué podemos esperar de un museo de la memoria que le cierra las puertas a nuestros relatos y las abre a las verdades oficiales?

Continuar bajo la dirección del señor Darío Acevedo del Centro Nacional de Memoria Histórica, no sólo afianza los mecanismos que perpetúan la impunidad, también deja a las víctimas y a la sociedad en la ignorancia frente a las violaciones, promoviendo el olvido que da lugar a repetir de nuevo los hechos.

El derecho a la verdad y el deber de memoria no es un debate de académicos, es un bien público en dónde las víctimas somos el centro. Nuestra voz no se puede censurar.

Por esto las víctimas exigimos:

  • Una persona idónea e imparcial en la dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica para garantizar el derecho a la verdad. 
  • Evitar cualquier obstáculo que impida el derecho a la verdad de las víctimas y la sociedad en su conjunto, debido a que después de 8 meses bajo la dirección del actual director del Centro Nacional de Memoria Histórica se ha vulnerado el derecho a la verdad de las víctimas y la sociedad colombiana en el conocimiento de las causas, modo y responsables directos y determinadores de violaciones a los derechos humanos.
  • No retroceder frente al reconocimiento de la existencia del conflicto armado y la violencia sociopolítica en Colombia, a través de la instauración de discursos negacionistas que avalan la posibilidad de ocultar la realidad y atentan contra el derecho a la dignidad, la memoria y la imagen de las víctimas. 
  • Velar para que los relatos de la violencia elaborados por las víctimas estén acompañados de verdaderos esfuerzos institucionales, de transmitir y dar a conocer esa verdad reconstruida. 

El estado debe permitir y no sabotear el cumplimiento adecuado de los objetivos de la Ley de víctimas, donde se promueva un entendimiento compartido en la sociedad y sentar las bases de la no repetición, la reconciliación y la construcción de una paz estable y duradera en el país. 

Somos semilla, somos memoria, somos el sol que renace ante la impunidad

Somos el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado