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Las organizaciones de Mujeres en Risaralda rechazan las violencias contra las niñas y mujeres indígenas

Foto: Revista Semana

Las organizaciones de mujeres de Pereira y Risaralda rechazamos enérgicamente las violencias que sufrió una niña embera de 12 años el pasado 21-22 de junio en el Resguardo Gito Dokabú del municipio de Pueblo Rico, Risaralda. La niña que estuvo desaparecida, fue encontrada en una escuela cercana al resguardo en lamentables e indignantes condiciones de salud luego de haber sufrido violencias sexuales presuntamente por parte de siete militares del Batallón San Mateo.

Rechazamos la violencia estructural, simbólica, física y sexual a las que han sido sometidos los pueblos indígenas en Colombia. Particularmente, rechazamos enérgicamente la violencia sexual que sufrió la niña del Resguardo Gito Dokabú. Este hecho demuestra una vez más que el Estado, representado en sus fuerzas militares no cuida de las niñas y mujeres; por el contrario, abusa de sus vidas y utiliza sus cuerpos, como máxima expresión de la imposición y violencia patriarcal.

La violencia sexual en el marco del conflicto armado, cuyos responsables han sido militares, guerrilleros y paramilitares, son evidencia clara del ensañamiento de los actores armados contra las mujeres, particularmente las indígenas y mujeres afrodescendientes, quienes en su mayoría no han encontrado justicia, dado que más del 95 % de los casos de violencia sexual se encuentran en la más oscura impunidad.

Nos sumamos al llamado de las Autoridades del pueblo Embera Katío, en tanto se considera una agresión en contra de la niña, y una agresión a todo el pueblo ancestral, el cual además, se encuentra en riesgo inminente de extinción física y cultural. Rodeamos la solicitud de las Autoridades Indígenas para que los militares implicados en este hecho atroz sean juzgados de acuerdo con la autonomía y las normas que rigen en los pueblos indígenas. De igual manera, respaldamos a las Autoridades Indígenas en sus exigencias para el retiro de tropas de sus territorios, entendiendo que la militarización de los mismos posibilita que hechos como estos se sigan presentando.

Exigimos al Ejército Nacional que investigue con celeridad, sancione y haga público que sus integrantes incurrieron en graves hechos que vulneran la integridad física y moral de las niñas y mujeres de los pueblos ancestrales. Exigimos a las Fuerzas Militares que incorporen una real formación en sus integrantes en derechos humanos, con perspectiva étnica y de género que avance en el desmantelamiento de prácticas machistas que atentan contra las niñas, mujeres y toda la sociedad.

¡Que el cuerpo de las niñas y mujeres no sea botín de guerra!

¡Exigimos JUSTICIA!

Suscriben:

Ruta Pacífica de las Mujeres Regional-Eje Cafetero.

Encuentro de Mujeres de Risaralda. Centro de estudios por la mujer. La Red de mujeres de Risaralda.

La Casa de la Mujer y la Familia – Stella Brand.

Comité permanente por la defensa de los derechos humanos CPDH. Veeduría Nancy Cano Ayala.

Grupo centro de estudios de genero UTP.

Red de Educación Superior por la Equidad de Género – Risaralda Red rojo y violeta.

Organización Yukasa Armenia.

Comisión Departamental de Mujer, Género y Diversidades Sexuales – Mujer Fariana.

Ecolonias.