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Las Circunscripciones Especiales de Paz son para las víctimas, no para personas que se hayan beneficiado del conflicto armado y la violencia en Colombia

Como Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado-Movice, proceso integrado por más de 200 organizaciones de víctimas y de derechos humanos fundado en 2005,  rechazamos las aspiraciones de personas que se han beneficiado de la violencia sociopolítica y el conflicto armado para ocupar una de las 16 curules para las víctimas en la Cámara de Representantes.

Las víctimas de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, tortura, desplazamiento forzado, despojo, amenazas, estigmatizaciones y otras graves violaciones a los derechos humanos que conformamos el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado -MOVICE, consideramos como una afrenta a la dignidad y a la memoria de las más de 21.000 víctimas que ha dejado el paramilitarismo en Colombia, que Jorge Rodrigo Tovar, hijo del ex paramilitar “Jorge 40” pretenda hacer parte de las 16 curules establecidas  para las víctimas, en el Acuerdo Final de Paz. 

De acuerdo con cifras del Observatorio Nacional de Memoria y Conflicto del CNMH existen 1’020.332 hechos victimizantes asignados al Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia bajo el mando de Rodrigo Tovar Pupo alias “Jorge 40”. Además, según un informe elaborado con base en las versiones libres de los paramilitares desmovilizados, se ha podido confirmar que entre los años 1996 y 2005, las Autodefensas Unidas de Colombia a través del Bloque Norte, cometieron 333 masacres en los departamentos de Atlántico, César, Magdalena y Guajira, con un total de 1.573 víctimas

Esta posible postulación de Jorge Rodrigo Tovar es  otra clara muestra del negacionismo que se quiere imponer por parte de las élites que se han mantenido en el poder mediante la instauración de un proyecto basado en la intimidación, la violencia, el fraude electoral y el despojo a lo largo y ancho del territorio nacional.

La aspiración de esta persona, así como de otras cercanas a los victimarios y causantes del conflicto armado colombiano  a las curules agenciadas en el marco del Acuerdo de Paz,que son un símbolo de la lucha de las víctimas por acceder a verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición, no solo es una burla que evidencia el negacionismo de Estado frente al paramilitarismo y la tragedia perpetrada por sus actores, sino también la confirmación de la intención abierta de los herederos y agentes de la violencia sociopolítica de usurpar nuestros espacios para perpetuar la impunidad y continuar consolidando la política de la guerra en el país. 

Las curules para las víctimas son escenarios de materialización de las verdades y la lucha histórica de quienes realmente hemos sufrido los horrores de la violencia y no de quiénes han sido promotores, beneficiarios, silentes y cómplices de esta máquina genocida del Estado. El país no ha accedido a una verdad plena por parte del ex jefe paramilitar, por lo que sus herederos no pueden ocupar escaños que fueron agenciados para la construcción de una paz estable y duradera. 

Con contundencia, las víctimas de crímenes de Estado rechazamos estas aspiraciones y enfatizamos en que las curules realmente deben ser escenarios de materialización de la paz como bien público y espacios reales para la concreción y exigibilidad de lo que históricamente las víctimas hemos luchado.  

Las 16 curules que hoy son una realidad son un logro de las víctimas y para las víctimas. Hemos tenido que luchar incansablemente porque nuestras voces se escuchen en todas las instancias de la sociedad y no vamos a permitir que nos arrebaten este derecho. 

¡Somos semilla, somos memoria, somos el sol que renace ante la impunidad!