Contra la desaparición forzadaUncategorized

Conmemoración 16 de mayo en Barrancabermeja

El dolor humano, es aquel sentimiento que llevamos implícito y está contenido en quien lo siente y sólo dentro de él se supera. En el caso nuestro, hablando de la violencia que hemos vivido por más de cuatro décadas y que ha dejado innumerables víctimas de todo tipo de actos violentos como el desplazamiento y las desapariciones forzadas y los miles y miles de asesinatos selectivos y masacres y los “falsos positivos” concepto utilizado para justificar las ejecuciones extrajudiciales, hacen que el DOLOR no sea individual, sino, por el contrario, sea un DOLOR COLECTIVO, hacen que la SOCIEDAD COLOMBIANA se enfrente diariamente a ese DOLOR y SUFRIMIENTO, porque, los hechos violentos dejan huellas imborrables en las víctimas, la revictimización y la invisibilización de estos hechos y aún peor, de las víctimas, afecta no solo a sus familiares y amigos, sino, a la SOCIEDAD ENTERA. Por eso estamos llamados(as) a entender que aquí no hay distinción de las víctimas por el hecho victimizante, ni por la fecha en que fue cometido, VÍCTIMAS SOMOS TODOS Y TODAS, y por eso estamos BAJO UN MISMO TECHO.

Hoy 16 de mayo conmemoramos el día municipal de la víctima del conflicto armado interno, sin importar si es víctima del desplazamiento forzado, de tortura, del asesinato de un familiar, de la pérdida de familiares en masacres, desaparición forzada. Hoy bajo un mismo techo, llamamos a la memoria conscientemente para recordar y recapitular todos los hechos violentos que nos han victimizado y que por lo tanto nos convierte en un solo hombre, en una sola mujer, en un joven, en un solo niño, en una sola niña, EN UNA SOLA VICTIMA.

Por eso, llamamos a conmemorar hoy los hechos violentos cometidos en: 18 de enero de 1989 (La Rochela); el 24 de enero de1992 (Tropezón); 16 de mayo de 1998 (Campín); 2 de agosto de 1998 (Matecaña y la Tora); 28 de enero de 1999  (Chaluperos); 28 de febrero de 1999 (Provivienda); 20 de enero de 2000 (Altos del Campestre); 8 de junio de 2000 (La Esperanza); y otros hechos escondidos quizás por el miedo, el dolor o por la indiferencia de muchos(as) que hacen que nuestra cotidianidad se vuelva NORMALIDAD.

Debemos atender lo que han dicho entendidos en la materia que: “En Colombia, la violencia grave y sistemática desde su planeación, su ejecución e investigación, está diseñada para asegurar su ocultamiento, para crear mecanismo que aseguren la impunidad, afectando lo criterios éticos y los valores de la humanidad; ocultando las exigencias de las víctimas y por lo tanto las causas de la eliminación, imposibilitando así la construcción de una historia legítima desde las voces de los afectados. Por tales razones, nosotras las víctimas, debemos visibilizarnos JUNTAS, para que la SOCIEDAD entienda y comprenda que somos parte de ella y nuestra problemática es cuestión de toda la SOCIEDAD, que lo que nos pasó y sigue pasando es producto del conflicto armado interno, en el cual estamos inmersos todos los ciudadanos de este país, que la única garantía para que no vuelvan ocurrir los hechos de terror y sangre, PROPONEMOS un nuevo país con MEMORIA y CONSTRUCCIÓN DE NUEVOS ELEMENTOS ÉTICOS, HUMANOS, RESPETUOSO DE LAS DIFERENCIAS, AMANTE DE LA CONVIVENCIA PACÍFICA Y DE LA VIDA CON DIGNIDAD.

Llamamos al Estado Colombiano y al Gobierno Nacional, que proteja nuestros derechos, resarza el daño causado, y nos garantice la no repetición de estos hechos violentos, la reparación debe ir encaminada hacia el logro de la paz y la transformación que el país necesita.

Nuestro pregón recoge el dolor de las víctimas del terror estatal el cual transformamos en fortaleza para construir caminos de esperanza.

Soy la luna, ALÚMBRAME,
Estoy caminando en la oscuridad,
Buscando a mi mamá y a mi papá
Si encuentro a mi mamá y a mi papá
Todavía me falta buscar a mi cuñado
Y a mi cuñada.

      Estrofa de carnaval, Cayara, marzo 2003.

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