UncategorizedValle de caucaVerdad y Memoria Histórica

¡Hagamos memoria! José Orlando Giraldo Barrera, ejecutado extrajudicialmente por el Ejército Nacional

La impunidad se forja a nuestro alrededor, poco a poco nos volvimos expectantes, quietas, tímidas ante el silencio, negligencia e indiferencia de aquellos a quienes se les ha dado el poder de hacer justicia.

Amado Padre, es triste conmemorar, pero es bello saber que la memoria te trae de vuelta al hoy; no se borran las huellas de tu corto caminar a nuestro lado, no se resigna el corazón al olvido. El tiempo va de prisa, como un aliado incondicional del olvido, arrasando sueños, insistiendo en la desesperanza, haciendo grietas a la Memoria; desde hace un tiempo todo empieza a parecer un poco normal, el dolor ya no enloquece, solo aguarda el porvenir sin la tortuosa espera del principio y es ahí donde descubro la belleza de la Memoria, dándome un poco de alivio al saber que sigues estando en todos los espacios y lugares. Mis ojos no te pueden ver, pero te recuerdo cultivando la tierra, incansable trabajador, guerrero de la vida, te veo en la fuerza e ímpetu de las violetas que florecen ahora, en la terquedad de las otras, hasta en las luchas que se han venido arraigando en nuestras vidas. La impunidad se forja a nuestro alrededor, poco a poco nos volvimos expectantes, quietas, tímidas ante el silencio, negligencia e indiferencia de aquellos a quienes se les ha dado el poder de hacer justicia. Mientras tanto, los sueños de Verdad y Justicia se van perdiendo en la distancia que produce el tiempo, distancia entre la realidad de los hechos y lo que vagamente alcanza a llegar a los estrados judiciales, a quienes lo conocen hasta ahora. Hemos aprendido que la Memoria es el único instrumento a nuestro alcance capaz de enfrentar efectivamente la violencia, la indiferencia y la impunidad. Ante la mentira y la impunidad, levantamos nuestra voz de memoria viva para desmentir la versión institucional de los hechos. Nuestra apuesta por hacer Memoria, por recordar, significa dar continuidad a tu proyecto de vida, que se pretendió asesinar junto con tu vida. Solo pido que la vida me sea suficiente para reivindicar tu nombre, para contar la verdad, para llevar tu rostro atado a mi cuello el tiempo que sea necesario para que todos o al menos, muchos lo sepan. Labrador de la tierra, sembrador de principios, de fuerza, de valores; Cultivó en nuestros corazones el amor que se convirtió en coraje, amor que hoy pide verdad, amor que duele por su partida, amor que se conserva vivo en el tiempo y en la distancia. Entusiasta cazador de guacas, amante de tesoros heredados en las entrañas de la tierra. Siempre afanado por empezar, por terminar o por hacer, creyente acérrimo de Dios, de tradiciones y costumbres campesinas por herencia, Mantenía una relación sagrada con la naturaleza. De vez en cuando afloraba la terquedad, Pero también germinaba la ternura en medio de la nostalgia, que se acompañaba con la alegría de sus siembras, sus animales y sus violetas hechas compañera, hijas, nietas, semillas. Hermanas Giraldo Villano